lunes, 25 de febrero de 2008

Encuentro

Hacía tanto tiempo que no lo veía entrar a esa oficina. En todo este tiempo en lugar de extrañarlo, había experimentado cierta sensación de paz al ver aquel escritorio unas veces vacío, y otras con alguien jugando a ser Él, actuando como Él, y creyendo ejercer el mismo poder, pero sin tener idea de que mi mirada debía emanar el alivio de una libertad, que no sabía cuanto iba a durar, pero intuía que sería el tiempo suficiente para dejar sin efecto esa extraña sensación de impotencia-sumisión, que me inundaba cuando lo tenía frente a mi.

Sabía a lo iba, y sólo bastaron algunas palabras, para que acudiera a su encuentro, esta vez con las ideas más claras, pero incluso así, me costaba horrores dominar mi cuerpo, y sobretodo impedir que me delatara, que confesara lo vulnerable que podía ser ante aquellos casi dos metros de humanidad, que si bien no despertaban ningún bonito sentimiento, podían descolocarme de tal manera, que mi llamada inteligencia emocional, podía verse tan quebrantada ante alguien, que desde el principio supe quien era, y como actuaba; pero ahí estaba, con el escritorio separandome de aquellos ojos que escrutaban cada centímetro de mí, como tratando de arrancar mi piel, y romper de una vez las barreras que sabía que yo había levantado, a pesar de los besos y los abrazos, desde el mismo momento en que se despidió.



Esta vez la lucha fue distinta, no sólo porque rompimos con la rutina, y ya no era él quien estaba arriba, quien marcaba el ritmo mientras sus ojos me contaban que disfrutaba cada una de sus acometidas, movimientos brutales que me dejaban sin control, y sin ganas de seguir. Ahora era yo, quien no estaba dispuesta a dejar de dominar la situación, aunque cómo siempre, él llevara todas las probabilidades de ganar. Necesitaba dejarle claro lo que una vez había tenido entre manos, y el cambio que había sufrido en su ausencia. A estas alturas, y totalmente desnudos, no me podía permitir perder, quedarme con el cuerpo vacío y el alma llena de impotencia, hasta la próxima vez que estuviésemos cara a cara.

Si, lo confieso, usé mi cuerpo, palabras sonrisas, gestos, brillos y destellos, uñas y dientes, incluso ese puchero del cual conozco perfectamente su efecto, y que hasta hoy, Él no conocía.

Confieso que nuevamente disfrutó nuestro encuentro, pero ahora yo también lo hice, imcluso que llegó a parecerme divertido, cuando noté que él era incapaz de sobreponerse a mi ironía y a lo tentador que me resulta manipular ese tipo de situaciones. Salí de su oficina agotada, pero satisfecha de dejar atrás a un tipo sin argumentos suficientes, como para lograr que me quedara.

Era la primera vez, que me atrevía a decirle a ese hombre lo que realmente pensaba de su comportamiento, porque todas las veces anteriores terminaba dejándome someter por algo que aún no sé definir, pero que por ahora llamaré prepotencia, no sólo por su actitud, sino por sentir la manera tan estúpida como me había dejado “abusar” emocionalmente, con la consiguiente rabia de guardarme todo,hasta que se me presentase una nueva oportunidad.

No siento que perdí, pero sé perfectamente que él ganó solamente por ser quien es. Yo sólo obtuve tres, y mi ex jefe quizás uno (máxima calificación en la empresa que me pagó el sueldo)...pero en fin, ya terminaron las evaluaciones de desempeño.

domingo, 10 de febrero de 2008

Un tópico...de machos.

El jueves, mientras cenaba con un grupo de amigos, y los respectivos “amigo busca algo más”, alguien (supongo que en un intento de subir los ánimos o abandonar el sopor de la velada) hizo referencia a una especie de espacio televisivo dentro de canal Sony, en el cual se presenta un monólogo de un fulano (actor por supuesto), y tal cómo ocurre con algunos blogs machistas o feministas, reflexiona acerca de la conducta de las mujeres en las relaciones de pareja, utilizando para ello cualquier cantidad de estereotipos y tips, al estilo Cosmopolitan y Glamour, o martes y venus.
El caso es que en el episodio en particular, hablaba acerca de las mujeres, que pueden ser consideradas de alto riesgo, o algo por el estilo. El primero de estos tópicos encasillaba a las “nosotras”, que nada más porque les den un beso, o tengan algún encuentro más íntimo, ya no se quieren despegar del pobre tipo, quien no es más que desafortunado señor, a quien sin dudarlo, lo nombran el destinatario oficial de sus fantasías románticas y sexuales, además de protagonista de la boda descalza en la arena...bueno, a partir de “pobre tipo”, he hecho uso de la licencia literaria que me confiere el hecho de ser el autor de este blog, y una exagerada confesa. Por esta razón, y con la dosis justa de obsesión, durante el tiempo que veía la programación del canal, estuve atenta al espacio en cuestión, y además de esas palabras, también decía algo, que yo libremente interpreté, como que eran igual de peligrosas aquellas mujeres, que logran que sea el hombre quien quiera pasar todo el día pensando e imaginándolas a ellas, esperando que aparezcan, y hasta haciéndolas perfectas, vamos las que se obsesionan y las que causan obsesiones, por llamarlo de algún modo...claro, también hay que lo llama amor, no?


Alguna vez me han dicho que causo adicción (...), algo seguramente muy conveniente y oportuno por el lugar y el momento elegido por la víctima de mis encantos; pero han sido varias las ocasiones, en muchos lugares y en varios momentos, y con distinta o ninguna (segunda) intención, no he evitado sentirme rara, más que halagada o inundada de vanidad.

Alguien más me ha dicho que soy algo adictiva, no es la primera vez que lo hace, pero a diferencia de las anteriores, no sentí ni pizca de remordimiento ni incomodidad, sino que desee aumentar sus dosis; aunque la última vez que lo hice, tuve que ir directo a rehabilitación.

lunes, 4 de febrero de 2008

Descalza

A mi Gurú, particular, que a veces no es mi yo interno


Buenas tardes, disculpe pero voy a ponerme cómoda... dentro de lo posible claro. Descuide pienso quedarme vestida, y no se si lo sabes, pero me gusta dejarme los zapatos la primera vez...que voy a consulta, claro!

Por cierto, ayudaría mucho que empecemos a tutearnos, y que dejes de mirarme así... si, no te hagas, sabes a que me refiero...y yo sé lo que pasó la última vez...

Vamos a ahorrar tiempo, que lo que vengo es abrirme contigo, y ya sabes que no soy muy buena para iniciar estas situaciones, y menos para ser tan clara, como para que nadie acabe confundido. Lo que vine a decir es que, tengo un problema grave, el cual no me importa, sino como cuando en este momento, necesito tomar la decisión acertada, y estar segura que lo será.


Si, ya sé que es difícil, que sencillo sería todo si no, pero es que yo tengo la malísima costumbre, que a menos que sea muy urgente, en lugar de decidir las cosas de una vez, , voy dejando pasar el tiempo, y mantengo atadas las dos (esta vez son tres) opciones, hasta que por obra y gracia de que "la vida continúa, aunque te sientes sobre una piedra a pensar", todo se despeja.

En otras ocasiones me veo obligada a elegir a las carreras, y lo que es peor, como me sucede en estos momentos, estoy dejándolo todo en manos del cómodo “lo primero que ocurra” o un conformista: “Que sea lo que Dios quiera”, cuando seguramente a Dios le da igual que yo cambie de trabajo, monte mi propio chiringuito, o deje todo tirado sólo porque me da la gana de relajarme en China.

¡¡¡Noooo!!!, No es miedo lo que siento al decidir esas cosas, lo que sucede esta vez, es que lo quiero todo, no quiero decidir, aunque se queme uno u otro...pero puede ser que no.

Si, yo también he pensado, que soy muy egoísta, y ahora si voy a quitarme estos zapatos, ¿sabes?

Porque quizás si pongo los píes en la tierra, podré sentirla, saberla cerca, y eso me hará pensar mucho mejor.